Mis poemas van delante de mí. Tiran de mi ánimo como los caballos tiran del carruaje - Rafael Arozarena
Cuando a mí me preguntan sobre la creación literaria siempre acuden a mí dos preguntas que considero fundamentales ¿Por qué crea el ser humano? Y ¿Cómo creo yo?
La capacidad creativa del hombre es innata. Desde el primer instante de existencia del individuo, este ha estado construyendo abstractos y metáforas del mundo. Bien es cierto que el árbol como elemento natural ha estado siempre presente, pero es el hombre quien ha creado abstractos de un elemento palpable. Si digo árbol no estoy fotografiando, estoy metaforizando un elemento de la naturaleza mediante abstracciones. Es por ello que podemos asegurar que, por naturaleza, el individuo tiene la capacidad no solo de crear elementos artificiales, sino de metaforizar el mundo que recibe. Así, desde temprana edad estamos creando, puesto que en esta etapa está más presente nuestra capacidad de contemplación y de sorpresa ante lo que recibimos del exterior. ¿Acaso el niño que juega con un cojín como si este fuera un luchador no es una explosión perfecta de la creatividad? Sin duda alguna, lo es. Sin embargo, hay que tener en cuenta que creamos a partir de unas abstracciones heredadas, de un mundo construido anteriormente.
Decía Nietzche, en unos escritos titulados Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, que “el procedimiento del hombre consiste en tomar al hombre como medida de todas las cosas; pero entonces parte del error de creer que tiene estas cosas ante sí de manera inmediata, como objetos puros. Por tanto, olvida que las metáforas intuitivas originales no son más que metáforas y las toma por las cosas mismas” y, de hecho, si reflexionamos un poco acerca de cómo hemos recibido el mundo desde pequeños, podemos observar que hemos tomado como ciertos y como únicas esas certezas, diversos elementos de la naturaleza que han sido, realmente, creados mediante abstracciones . Entonces, ¿Cómo puede el hombre ejercer esa capacidad innata, que es la de crear? El individuo, cuando crea artísticamente, construye metáforas sobre metáforas, abstractos sobre abstractos, es capaz de añadir a un elemento abstracto como puede ser la imagen que produce una grafía ñ, que es un elemento que ha sido creado con anterioridad, para generar el movimiento de las olas del mar en el poema: Ej. Las eñes azules / se revuelcan sobre tus orillas . Esto es, el poeta, el creador, para satisfacer esas necesidades creativas, ha acudido a su estado natural, a su estado verdadero, para metaforizar sobre el mundo que él ha recibido como natural, como único e irremplazable.
El hombre, en definitiva, muestra su ser en la creación, ya sea artísticamente o en otros ámbitos. Un edificio repleto de formas es creación, ya sea buena o mala para el paisaje, pero creación al fin y al cabo. Con la creación literaria ocurre lo mismo: el paisaje está ahí, el individuo es quién lo transforma mediante imágenes.
Es entonces cuando la atención se centra en cómo crear a partir de lo que el mundo nos enseña. Durante el mes de septiembre de 1935, se afirmaba en la revista surrealista Gaceta de Arte lo siguiente: "[Para] el ejercicio de la escritura automática [...] es necesario un gran esfuerzo para obtener una perfecta disponibilidad del espíritu [...]. Si los sueños comprenden frecuentemente el reposo del durmiente, el dictado del pensamiento, en ausencia de cualquier control ejercido por la razón, fuera de cualquier preocupación estética o moral, da nuevas fuerzas al que lo practica”, y esto es algo que yo afirmo totalmente. Sin embargo, no creo que exista creación literaria lanzada únicamente desde el automatismo que sea realmente compacta y útil literariamente. Considero que lo que nace desde el automatismo luego tiene que ser trabajado en el laboratorio de la poesía, es decir, que tiene que ser leído, releído, analizado y reanalizado por el escritor. Ese análisis muchas veces llega a nada, pero en otras ocasiones llega a la creación poética definitiva.
Creación, texto leído en las III Jornadas del Día del libro en la Universidad de La Laguna el día 23 de abril del año 2012.